El cultivo del banano, ha formado parte de la economía y cultura de la
mayoría de países tropicales alrededor del mundo, esto especialmente desde el
siglo XIX, influyendo de sobremanera en las economías y desarrollo social de
muchas zonas geográficas incluido nuestro país (Soto, 1992).
El banano ha sido durante muchos años pilar fundamental dentro de la
economía nacional; sin embargo en los últimos tiempos por condiciones del
mercado internacional, éste junto con otros productos llamados tradicionales han
venido perdiendo terreno en cuanto a exportaciones y aporte al producto interno
bruto nacional. Por lo cual se debe promover el desarrollo de otros productos
agrícolas como una táctica tendiente a diversificar la producción.
Es ahí en
donde han tomado importancia los productos o cultivos llamados no
tradicionales, al punto que para el 2001 igualaron en valor de aporte de las
exportaciones a los tradicionales (SEPSA, 2003).
Dentro de estos productos se ubica al plátano, el cual se ha convertido en
una opción de exportación para los pequeños productores de la Zona Norte y
Atlántica de Costa Rica.
Se estima que actualmente existen alrededor de 8 900
hectáreas sembradas en nuestro territorio (SEPSA, 2003) con un
comportamiento creciente año tras año. Así pues, dicho producto ha logrado
aportar a nuestra economía hasta $ 19 millones por año para 1997 (SEPSA,
2003).
Sin embargo, las técnicas de producción utilizadas por los agricultores, es
de tipo tradicional 1
, restringiendo la productividad de este cultivo.
El proceso de
establecimiento y renovación de las plantaciones, es un aspecto deficiente
dentro del proceso productivo, ya que la semilla utilizada procede de técnicas
poco eficientes, desde el punto de vista productivo y sanitario2
.
Dentro de la biotecnología, existen técnicas que se podrían utilizar para
solucionar algunos de este problema. Al ser una herramienta utilizable en áreas
1,2 Palma, T. 2003. San Carlos, Costa Rica, Instituto Tecnológico de Costa Rica.
Como la propagación masiva por medio del cultivo de tejidos, la cual surge como
una alternativa, que permite por medio de técnicas de micropropagación la
generación de plantas que han demostrado ser muy vigorosas, requieren menos
insumos e incluso la producción podría certificarse como producto orgánico, que
le dan mayor competitividad en los mercados internacionales (Sandoval, 2001).
Sin embargo, la micropropagación presenta su mayor inconveniente en los
costos un tanto elevados para el pequeño y mediano productor .
Es por eso que se hace necesario, investigar nuevas técnicas de
propagación que permita de alguna forma, hacer mucho mas eficiente este
proceso. Es así como surge la necesidad de investigar nuevas alternativas que
permitan abaratar los costos de producción de vitroplantas, sin disminuir la
calidad de las mismas.
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